No me llamó
Resulta que mi amigo ese que dijo me iba llamar no me llamó, espero de todo corazón que su sentencia haya sido a favor, y si no de lo contrario un día de éstos que me llame para ir a visitar a mi promo, me acuerdo de él porque era el sinvergüenza más guapo de todo el colegio, era un deportista calificado, no había disciplina que no se le rinda a los pies, y bueno con tanta popularidad era un “jugadorazo” según él ya cambió, digo jugadorazo porque se levantaba a cuanta flaca podía, en realidad algunas de esas muchachitas lo retaban y él que no quería demostrar que era todo un varoncito las besaba de todas las formas inventadas: las llevaba al rincón y las besaba, las sentaba en el pupitre y mientras le cogía las piernas se las besaba a vista y paciencia de todo el mundo, también las llevaba hasta la mesa del profesor y las acostaba para poder besarla mejor, tratando de imitar el acto coital, y ahora mucha de esas chicas que eran poquito jugadoras ahora son madre de familia, madre de 3 e hijos que no estudiaron nada y están a la expectativa que el marido con un cachuelo las mantenga; ahora agradezco no haber sido así, no haber sido una de las tantas chicas que mi amigo besaba sólo por travesura. No voy a negar que yo me sentía renegada al olvido, me sentía muy poquita cosa, fea, insignificante y a veces quería ser yo una de las chicas, pero como me dijo él, tu eres diferente, tú, la futura madre de mis hijos, eres diferente por eso, te respeto, no eres como las demás y ese comentario me hacía que me enamore mas de él o bueno eso pensaba, me gustaba andar con él porque me hacía reír, a decir verdad soy un poquito renegona y él lo que sea como fuere me hacía reír, también me gustaba cuando en clase de deporte él se levantaba el polo y enseñaba sus abdominales muy bien formados…
Pero bueno todo eso fue una ilusión de niña, me gustaba mi compañerito de clase pero nada mas, yo no podía nada más ni intentar pensar en nada porque mi madre me había inculcado la Biblia y yo era estudiante de la Biblia, así fue que pese a que me disgustaba tanto ese comportamiento tan ruin que tenía, me encantaba su compañía que contradictorio.